En su última entrega dominical, nuestro buen Rodrigo amaga a que va arrancar bien la nota. Un poco de compasión narrativa, algo de imaginación y una cuota popular. Con el crack-up en la doble inteligencia de Fitzgerald, nuestro cronista estrella se lanza a devorar uno de sus temas favoritos: los zombis…
Y hasta se da el lujo de usar el volver, “con la frente marchita”…
Pero no todo lo que se pitufa bien al principio, en caso de que esto efectivamente ocurra, termina bien pitufado.
A continuación, Rodrigo nos suelta una lista de obras, actos, y otras reflexiones acerca de los zombis y su mundo. Una lista tan perfecta como ilegible: nunca hay que olvidar que toda nota, antes que enciclopedia y estadística, es ritmo. Si la prosa no te lleva, estás frito, aunque estés en la galaxia X.
Luego de un tráfago de datos, de un caudal de ejemplos que nos excede en tiempo y forma, la catarata camerata termina con el esperable & “emotivo” adagio final. El párrafo súbitamente se vuelve breve, como al comienzo. La vieja voz vuelve a aparecer. El narrador recordó de pronto que tiene un trabajo pendiente. Hay un texto que liquidar.
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