Igual que el 99% de los suplementos y revistas culturales de Argentina, pero como es el más inmundamente sofisticado, lleva la delantera en el ranking de la idiotez...
Conversaciones con el Gordo y el Flaco
Perdón que haya tardado, pero el rumbo de estas "editoriales" eran otras.
Si bien nunca fueron "ostras", ni la línea de pensamiento terminaba en un restorán
de Puerto Mierdero, eso es seguro (o preso político, cuac).
Digo perdón, a Ud. impensable lector, y a mi querido viejo, que supo ver antes que muchos
algo que quiero dejar claro ahora.
Por último -son demasiadas disculpas-, pido perdón por mis "formas",
quizá un tanto "al calor de los acontecimientos", pero siempre
tratando de estar al servicio de una cierta justicia socialista del arte y las ideas,
independiente justicia, inevitablemente subjetiva, pero anclada y dinamizada en
una mínima coherencia, ("yo no vengo a pegarle a nadie!")
una mínima base de evitar que se diga cualquier cosa,
por más que se diga con tufillo académico o con pose esnob capitalina,
por más que este en boca del suplemento en cuestión,
o del director del suplemento o de un gordo que además
es bastante inteligente, y sabe, pero es un poco gordo,
y alguien se lo tiene que decir.
Y sí, amigos, democracia y literatura se parecen, y saben en qué?
Que ambas nacen del disenso.
(Si bien luego la literatura toma el camino imprevisible de la digresión, pues tal es su naturaleza,
ya lo dijo Barthes. Y la democracia debería atenerse un poco más a la razón que la funda...)
Pero en realidad, entre tantos perdones, el principal era aquí
el no haber dicho algo que sé hace mucho tiempo, y de lo que no tengo ninguna duda:
Nestor Carlos Kirchner es, por lejos, el mejor Presidente que ha tenido este país
en toda su historia y no-historia. (Hago esta diferencia porque la mayor
parte del tiempo que ha existido la Argentina ha sido una no-historia,
negociada y aniquilada por la derecha oligarca, ilegal, fraudulenta, cautelar criminal,
torturadora y asesina, corrupta, sinverguenza, terrateniente, La Nación, Clarín y Rural)
Tal vez la Historia, la de un futuro pósible basado en la memoria,
en la resignificación y justicia hacia atrás y de ese modo, sólo válida de
ese modo, hacia adelante. Prácticamente, la Argentina es uno de los únicos países del
mundo que se hace cargo realmente de sus crímenes y errores (aunque
claro, esos errores no los haya cometido este Gobierno), y así construye
la verdadera Historia pósible, sin ocultamientos, para todo el conjunto de su pueblo.
Y a cuento de qué viene todo esto, tan desordenado (perdón no soy periodista,
ni escribidor, tengo que trabajar para vivir, no creo honesto
pegar palabras tranquilo mientras los que laburan
y conocen de primera mano la verdad social son otros)
se preguntará tal vez el impensado lector...
Parte se debe a la interesante lectura del libro de Josecito (permitame, gran señor)
Pablo Feinmann, titulado "El Flaco, diálogos irreverentes con Nestor Kirchner".
En este volumen que se lee a muy buen tranco podemos ver que Josecito
es claramente un narrador, o sea, sabe poner en marcha la dinámica de los
temas y argumentos en favor de la velocidad de la trama y la lectura, es decir, del atrapar al lector
para que quiera seguir leyendo el mayor tiempo posible, sin privarse de utilizar
todo tipo de "lateralidades" (jugoso recurso), es decir, digresiones, pedagogías filosóficas
(comparto algunas, si bien la mayoria son de nivel superficial: un mero rejunte
de nombres y teorías sin nexo firme ni desarrollo necesario en referencia a lo
que desean aplicarse), y todo tipo de amenos diálogos y conversaciones sostenidas
con otros amigos e intelectuales (pocos se salvan de la crítica mordaz de Josecito).
Bien, decimos entonces que Josecito es un narrador, con lo cual no neceariamente
decimos que es un escritor, pues este es un libro más bien periodístico.
Como antecedente en este terreno puedo citar la lectura de las primeras
páginas de la primer novela de Feinmann, que es una mala copia de
la nostalgia que, conjeturo, siente (al igual que muchos de sus amigotes)
por la novela policial. Nostalgia que no se plasma en literatura.
Josecito también tiene algo de ensayista, como puede deducirse por
parte de lo dicho anteriormente y, claro, parece tener en cuenta el
pensamiento de Adorno en "El ensayo como forma", si bien
lo que creo más le falta a Josecito es un poco de humildad,
un poco de poesía y por último un cachito de coherencia.
A esta altura, queda claro quién es el gordo y quien es el flaco.
Ambos, en algun momento, han sabido devolverme la sonrisa.
Pero atentos, Josecito y Radar, pues su pretendidamente democrática dictadura intelectual
tiene ojos que no son de la derecha puestos a ver y a tratar de conseguir
que algún día dejen de darse aires a sí mismos
y cumplan con la verdadera función
que deberían tener, si fueran un poco más humildes, menos caretas y
menos auto bombo, muchachos.
Abran juego, hay mucho más y mejor de la prosa publicitaria
maquetada que ofrecen domingo a domingo.
Chaco no termina ni empieza en Mempo G.
Buenos Aires no empieza ni termina en la CABA, por citar dos ejemplos al azar: se entiende la idea.
Feinmann, como Ezra hace mucho tiempo le dijo al viejo Walt:
Acordate de los barrios. (Pero no por los barrios en sí, por el valor que vale de verdad,
no la baratija chillona que propone Radar y el mundillo)
Ah, y entonces sí, hagamos comercio.
Feliz año y salut!
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