Igual que el 99% de los suplementos y revistas culturales de Argentina, pero como es el más inmundamente sofisticado, lleva la delantera en el ranking de la idiotez...
De qué se trata la cosa?
Según el genial W. Allen, se trata de que la cosa funcione. Bien, estoy de acuerdo, Mr. Woody, pero dígame algo más, ¿eso es lo verdaderamente importante?
No.
No, claro. Como que la cosa tampoco se trata de que el director del suplemento se mande a hacer notas sobre su propio libro.
Si sos buen escritor/a (y tenes huevos/ovarios) no hacés eso.
Honestamente creo que la cosa, en un espacio de letras dedicado a la cultura (vaya amplitud), se trata de dar cuenta de aquello que el lector sabe que quiere, es decir, los obviamente consagrados y no tanto, de culto y no tanto, buenos y no tanto, en fin, "artistas" (si hay una palabra horrible, es esta, despreciada hace tanto ya por Baudelaire) que cada tiempo merecen su aparición con alguna nota. (Que este bien escrita o no, es otro cantar. Que los mismos escriban siempre del mismo modo, es otro asunto a ver. Que todos escriban igual, como si fuera una fábrica de cajas de cartón, es parte del mismo tema, que ampliaremos...)
Entonces, sí, debe haber lo que el lector sabe que quiere.
Pero, además, y en esto consta lo verdaderamente importante, debe haber aquello que el lector aun no sabe que quiere...
Y este "aquello" no puede estar signado siempre por la misma, predestinada y previsible, varita mágica.
Debe responder a una amplitud, a una diversidad, a una riqueza que el Suplemento Radar no sólo no posee, sino que, por su misma estructura ciega, sorda e inevitablemente cuasi-muda, a fin de cuentas, y en este rumbo tan correcto y servicial a sí mismo, no podrá lograr jamás.
Por qué? Porque su director cree ético mandarse a hacer una nota de su libro.
Por qué? Porque todas las notas parecen escritas por la misma persona, o robot.
Por qué? Porque no tienen contacto!
Y si lo tuvieran, no te escucharían, pues esa es, lamentable, la fácil y olvidable línea de puntos editorial, de un Suplemento que apesta más de lo que bien huele. Teniendo todo & más para poder hacerlo mejor, mucho mejor, más que bien...
PS. Ni siquiera se les ocurre agregar a este blog a su sección de chistes patéticos, tan cerrados están.
PD. Si hay algo peor que hacer el suplemento berreta y pseudorevolucionario de la cultura oficial del diario progre que amenaza convertirse en Boletín Oficial es no vivir en tu país en el único momento de su historia en el que no te sentís un exilado en tu propia tierra. En el momento en que aquí, el tercer mundo, el real, es donde debe darse la palabra que haga memoria, la expresión cierta que de batalla y disienta con la pacatería de los moldes. Así Radar, o vivir en Austria, son lo mismo. Elite snob -de luxe- fuera de la realidad, y, verdaderamente, fuera de juego.
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